Economía

Oportunidad y riesgo en pequeña economía en crecimiento

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October 18, 2016

Nicaragua es la economía más pequeña de los seis países de Centroamérica (sin Belice), aporta el 6% del PIB regional; incluyendo a República Dominicana, representa el 4%. Sin embargo, tiene el mejor ritmo de crecimiento durante los últimos seis años (mayor de 4%), solo menor a Panamá, lo que evidencia una oportunidad de desarrollo. Aunque el déficit en la balanza de pagos continúa creciendo, las condiciones macroeconómicas y el ambiente de negocios son favorables, hay mucho por hacer y emprender en el territorio más extenso de la Región, con grandes necesidades de infraestructura e inversión social, alto potencial de recursos naturales, y una dinámica positiva en los sectores de construcción, financiero, turístico y de exportación.

En economías con menores magnitudes es posible lograr en el corto plazo mayor crecimiento relativo que requiere aprovecharse para sentar las bases humanas y materiales del progreso económico-social para el mediano y largo plazo, en condiciones de equidad, sostenibilidad, seguridad ciudadana, seguridad jurídica y estabilidad institucional. Ese es el reto.

Un referente importante a considerar son los sistemas financieros nacionales. En Centroamérica y República Dominicana (cuya integración política y económica a la Región es creciente), existen a diciembre de 2015 (Mercados & Tendencias, abril 2016), 135 entidades bancarias, de las cuales 49 (36%) están en Panamá, 17 (13%) en Guatemala y República Dominicana, 15 (11%) en Costa Rica y Honduras, 14 (10%) en El Salvador y Nicaragua tiene apenas 8 (6%), el menor número de bancos. Una economía más pequeña tiene menor nivel de monetización que una más grande, las operaciones nacionales requieren pocos gestores financieros, hay en el país, por el momento, limitado espacio para más, pero su reciente expansión presenta diversidad de oportunidades.

En la Región (C.A y R.D) operan 13 grupos financieros (al menos 6 extra regionales) que manejan unos 110,680 miles de dólares, equivalentes al 48% de los activos totales de la banca regional y al 40% del Producto Interno Bruto. Solamente 2 de estos grupos se vinculan al capital nicaragüense (Promérica –6ta. posición-, y LaFise -8va. posición-), con un total de 10,793 miles de dólares, equivalentes al 10% de los activos manejados por todas las corporaciones financieras.

Según el ranking publicado (abril 2016), las entidades bancarias en Nicaragua tienen las siguientes posiciones: Banpro (35), Lafise (42), Bac (44), Banco de Finanzas (67), Ficohsa (88), Corporativo (113), Fomento a la Producción (115) y Procredit S.A. (118), ellas, en conjunto poseen activos por 6,688 miles de dólares (56% del PIB). Otro estudio publicado por América economía (Edición Centroamérica, mayo 2016), identifica 191 bancos, y el ranking que define para las mismas entidades anteriores es igual para la primera, pero difiere (aunque en el mismo orden), en la posición que asigna al resto: Lafise (43), Bac (45), Banco de Finanzas (73), Ficohsa (116), Corporativo (134), Fomento a la Producción (136) y Procredit S.A. (142).

Al establecer el cociente entre activos de los bancos con respecto al PIB (CEPAL, 2014) en cada uno de los países, observamos un resultado que puede tener diversas interpretaciones económicas. En promedio, la sumatoria de los activos del total de bancos con respecto a la sumatoria del PIB de los siete países mencionados, equivale al 83%, es decir 8.3 dólares de cada 10 que produce la economía. Como sabemos, en las medias estadísticas se pierden los extremos, veámoslos. En el extremo superior, Panamá, los activos totales de los 49 bancos que operan equivalen a 2.2 veces del PIB del país (36% del PIB regional), es un caso excepcional porque es “un banquero internacional” que capta y gestiona recursos de diversas partes del mundo, por las facilidades legales y administrativas que ofrece, la flexibilidad de sus operaciones lícitas que también se convierten en vulnerabilidad porque pueden permitir flujos de activos de “dudosa procedencia”.

Una relación alta de activos bancarios (cartera de crédito es el principal activo) con respecto al PIB implica, según Néstor Avendaño, que “los agentes económicos de esos países, consumidores y empresas, están muy endeudados con sus sistemas financieros”, lo que se observa principalmente en Honduras que tiene 98%, el valor total de activos en banco corresponde casi al valor del PIB. No son sanas relaciones muy altas, se corre el peligro de aumentar la cartera de riesgo y la presencia de activos improductivos. Las finanzas bancarias tienen un rol privilegiado, son beligerantes en la activación económica y adquieren peso creciente. Coincido con otros que afirman que operaciones de ciertos bancos se han vuelto extensas y globales, se han convertido en instituciones demasiado grandes para dejarlas quebrar o demasiado grandes para ser rescatadas, lo que hace que sean potenciales creadores de riesgo sistémico con consecuencias difíciles de predecir y resolver. Sin embargo, es meritorio destacar los esfuerzos de supervisión y regulación bancaria que en el país y a nivel global se han impulsado, principalmente a partir de la última gran recesión mundial de 2007.

En el extremo inferior está República Dominicana, un caso raro, la fracción de activos de bancos con respecto al PIB es apenas de 38%. Tienen el mayor PIB de los siete comparados, representa el 24%, superó en 2014 los 67,000 miles de dólares (14% más que Guatemala). Si sólo nos referimos a los países de Centroamérica, Guatemala tiene mayor peso, seguido de Costa Rica y Panamá, son las tres mayores economías, pero al incluir a la nación caribeña, la relación se modifica. Su efectiva incorporación en la Región, mejora la capacidad negociadora en el concierto mundial, aunque seguimos siendo poco significativos.

Nicaragua se ubica debajo de la media, con 56% en la relación activos bancarios/PIB, corresponde a decir que 5.6 córdobas son activos bancarios de cada 10 córdobas que produce la economía. En niveles cercanos, aunque un poco más alto, están Guatemala (59%) y El Salvador (64%). Costa Rica permanece en la media regional (83%) con 80%. En Nicaragua es posible prever un incremento al menos de 5 p.p. para el próximo quinquenio, que sumado al crecimiento anual de la economía, permitirá aumentar los activos bancarios.

La necesaria y más efectiva tendencia a ampliar regulaciones nacionales e internacionales para prevenir el lavado de activos relacionado a narcotráfico, evasión fiscal, terrorismo y corrupción pública y privada, pueden estancar la expansión financiera local, alejar algunas entidades y movilizar dinero hacia otros “espacios flexibles”. Ahorrantes y captadores de ahorro público, -aunque sean lícitos-, suelen incomodarse, más cuando mueven mayor volumen, por excesivos reportes y restricciones. Esto, al igual que el imperioso interés global en las últimas décadas por el medio ambiente, impone limitación a países en vías de desarrollo, que deben restringir la expansión financiera y las inversiones en grandes proyectos, que como toda intervención humana tiene también consecuencias indeseables. Quienes lo hicieron hace dos décadas o más, no enfrentaron objeción relevante, a pesar de los daños –con sus beneficios-, que provocaron.

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FRANCISCO JAVIER BAUTISTA LARA
Managua, Nicaragua

Comparto referencias de mis libros y escritos diversos sobre seguridad, policía, literatura, asuntos sociales y económicos, como contribución a la sociedad. La primera versión de esta web fue obsequio de mi querido hijo Juan José Bautista De León en 2006. Él se anticipó a mí y partió el 1 de enero de 2016. Trataré de conservar con amor, y en su memoria, este espacio, porque fue parte de su dedicación profesional y muestra de afecto. Le agradezco su interés y apoyo en ayudarme a compartir.

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